Durante el mes de marzo, se presenta la oportunidad perfecta para explorar la fascinante biodiversidad de la provincia de Málaga a través de una ruta que abarca ambientes rupícolas, con el tajo del Molino como punto de partida. Este desfiladero, situado en Teba, ofrece un hábitat único que contrasta con los alrededores, permitiendo a los visitantes observar una amplia variedad de especies avícolas.
La riqueza geológica de la provincia de Málaga, caracterizada por sustratos calizos, da lugar a impresionantes formaciones kársticas, que se manifiestan en abruptas gargantas como el tajo del Molino, excavado por el río de la Venta. Este entorno de roca expuesta y verticalidad acoge una comunidad de aves rupícolas, entre las que destacan la collalba negra, el roquero solitario y el águila perdicera. La combinación de belleza paisajística y diversidad aviar convierten a esta área en un destino admirable.
Cercano al tajo del Molino se encuentra el embalse del Guadalteba, el segundo mayor de la provincia. Este embalse, junto a su vegetación de ribera, forma una rica comunidad de humedales, donde se pueden observar numerosas especies de aves acuáticas. Entre ellas, se encuentran el somormujo lavanco, diversas ardeidas como la garza real y la garceta común, así como otras especies de la fauna acuarífero que prosperan en este hábitat.
Durante la ruta, los avistamientos de aves son múltiples, abarcando desde el ganso del Nilo hasta el halcón peregrino, integrando una experiencia de observación inigualable. La observación de estas aves no solo ofrece un deleite visual, sino que también permite entender la importancia de estos ecosistemas para la biodiversidad.
Para quienes deseen embarcarse en esta aventura, se recomienda llegar al manantial de Torrox en el término municipal de Teba, donde se puede aparcar el vehículo y comenzar la caminata. Desde allí, la ruta lleva a la garganta del tajo del Molino, donde avistamientos de tórtolas turcas y gorrión común son solo el inicio de una jornada repleta de descubrimientos.
El camino hacia la cola del embalse del Guadalteba ofrece un vistazo a un paisaje que varía entre la vegetación ribereña y zonas campestres, donde la vida silvestre prospera. Los niveles del agua son clave en la temporada, y años de sequía pueden restringir la fauna observada, pero, en condiciones ideales, se podrá disfrutar de una rica variedad de aves y sus comportamientos.
La última parada de esta ruta es el área de Peñarrubia, donde es posible observar el vuelo de los buitres leonado y, con un telescopio, maravillar a los raros buitres moteado y negro. Este punto de observación es ideal para disfrutar de la majestuosidad de estas aves en un entorno natural impresionante.
En conclusión, la ruta por el tajo del Molino y el embalse del Guadalteba ofrece una experiencia enriquecedora en contacto con la naturaleza. Con su diversidad de paisajes y especies avícolas, se convierten en un escenario ideal para los amantes de la ornitología y el senderismo. Prepararse con el calzado adecuado y verificar las condiciones climáticas podrá garantizar una experiencia placentera en esta espléndida región malagueña.
Fuente: Diputación de Málaga.






