Un equipo de científicos de la Universidad de Columbia ha analizado la imagen más clara hasta la fecha de una estrella colapsando en un agujero negro, un fenómeno anticipado por astrónomos durante décadas pero sin evidencia convincente hasta ahora. El evento se observó inicialmente en 2014 cuando una estrella masiva en la galaxia de Andrómeda brilló intensamente en infrarrojo antes de desvanecerse y dejar una capa de polvo. El estudio, liderado por Kishalay De, revela que la estrella M31-2014-DS1, una supergigante pobre en hidrógeno, colapsó directamente en un agujero negro sin una explosión de supernova, desafiando la creencia de que estrellas de esta masa siempre explotan al final de su vida. Este descubrimiento proporciona nueva perspectiva sobre el proceso de formación de agujeros negros y sugiere que tales colapsos estelares podrían ser más comunes de lo que se pensaba. Utilizando datos de archivo de la misión NEOWISE de la NASA, los investigadores han comprobado sus teorías sobre el colapso directo, un tipo de muerte estelar difícil de observar y que podría estar sucediendo con frecuencia sin ser detectada.
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