El paisaje en el camino desde Madrid hasta Burgohondo revela el devastador impacto de los incendios en Ávila, con terrenos cubiertos de ceniza y un aire impregnado de humo. Los habitantes, aún conmocionados, enfrentan la situación junto a los voluntarios de Protección Civil, quienes, a pesar de su agotamiento, continúan combatiendo las llamas. En lo alto de la sierra, helicópteros realizan constantes maniobras de carga y descarga de agua para sofocar el fuego, complementando una estrategia de «contrafuego», que busca detener el avance incendiario. La colaboración entre el apoyo aéreo y el esfuerzo voluntario en tierra es crucial, mientras los vecinos realizan rondas incesantes para identificar y apagar nuevos focos de fuego, demostrando una determinación ejemplar en proteger su tierra.
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