El municipio cordobés de Adamuz se enfrentó a una de las mayores tragedias ferroviarias en España tras el descarrilamiento de un tren el domingo por la noche, dejando varios muertos y cientos de heridos. El alcalde, Rafael Ángel Moreno, coordinó la respuesta inmediata tras recibir la llamada de emergencias poco después del accidente. Los 4.000 habitantes se movilizaron rápidamente para apoyar en las tareas de rescate de más de 500 pasajeros afectados. Al operativo se unieron fuerzas de la Guardia Civil, Protección Civil, bomberos y un amplio equipo de profesionales sanitarios, además de voluntarios y efectivos de varias localidades cercanas. Instalaciones locales fueron habilitadas para acoger a los heridos leves, mientras la comunidad proporcionaba mantas, alimentos y transporte. El hospital de campaña y la Unidad Militar de Emergencias (UME) participaron en las labores de rescate, que continuaron durante toda la noche y día siguiente. La tragedia dejó una estela de horror y solidaridad en Adamuz, con equipos continuando las labores de recuperación y asistencia a medida que se esclarecen las circunstancias del desastre ferroviario.
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