Estados Unidos busca transformar a Venezuela en un protectorado con la cooperación de facciones del régimen chavista, con el objetivo principal de controlar su producción petrolera, según recientes declaraciones de Donald Trump. Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, expresaron su confianza en la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro, mientras relegan a la oposición liderada por María Corina Machado, quien se encuentra en el exilio. La oposición venezolana y sus dirigentes en el extranjero, como Antonio Ledezma y Juan Guaidó, enfrentan un panorama incierto tras las declaraciones de Trump, que enfatizan el control estadounidense sobre la situación más que el establecimiento de un orden democrático. Dentro de Venezuela, figuras como Henrique Capriles, que han aceptado condiciones del chavismo, podrían emerger como posibles candidatos opositores en futuras elecciones acordadas por un régimen en transición, siempre y cuando cumplan con las expectativas de negociación de Estados Unidos, que prioriza el control petrolero y la estabilidad política sobre ideales democráticos.
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