Durante décadas, Europa construyó infraestructuras hidráulicas que afectaron negativamente a los ecosistemas fluviales. Sin embargo, un movimiento de restauración fluvial está ganando terreno, con España derribando 109 barreras en 2025, situándose en tercer lugar en Europa después de Suecia y Finlandia. La eliminación de estas estructuras, muchas ya inoperativas, permite rehabilitar los cauces y beneficiar a especies migratorias. A pesar del progreso, Europa aún enfrenta el desafío de más de 1,2 millones de barreras fluviales, de las cuales más de 150.000 son obsoletas. En paralelo, las poblaciones de peces migratorios han disminuido significativamente, y el objetivo de la UE de restaurar 25,000 kilómetros de ríos con flujo libre para 2030 sigue pendiente. A pesar de avances como el récord de demoliciones en 2025, la escala del problema persiste.
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