A sus casi 40 años, Novak Djokovic sigue demostrando por qué es una figura legendaria del tenis, manteniéndose competitivo frente a rivales más jóvenes gracias a una rigurosa preparación física y mental. Su dieta, que desde 2010 excluye gluten, lácteos y azúcares refinados, se centra en productos naturales que optimizan su energía y recuperación. Más allá de la alimentación, Djokovic prioriza el descanso como parte esencial de su rendimiento, comprendiendo su papel en la recuperación muscular y nerviosa. Fuera de la pista, dedica tiempo a estiramientos, movilidad y yoga para mantener su flexibilidad y resistencia. Además, complementa su entrenamiento con técnicas mentales como la meditación y visualización, reafirmando su enfoque holístico para enfrentar la exigencia de cada temporada.
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