El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, nuevamente genera tensiones en la Unión Europea al negarse a aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, argumentando problemas con el oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso a través de Ucrania. Este movimiento, coincidente con su campaña electoral, busca culpar a Ucrania de los problemas internos, en línea con su habitual estrategia de avivar el miedo y reforzar posturas ultranacionalistas. Orbán, un aliado de Trump y Putin, enfrenta un desafío significativo en las próximas elecciones húngaras, con el opositor Peter Magyar liderando las encuestas. La situación ha enfurecido a líderes europeos, quienes consideran la actitud de Orbán una traición, mientras figuras como Kaja Kallas destacan que el préstamo es esencial para que Ucrania continúe resistiendo ante Rusia. Orbán cuenta con el respaldo de figuras ultranacionalistas en Europa y busca apoyo internacional en su campaña, a pesar del revuelo causado.
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