La cotización del oro ha experimentado una significativa caída de más del 5,5% este jueves, rompiendo la barrera de los 5.000 dólares por onza para situarse en 4.600 dólares. Este descenso ocurre tras una prolongada tendencia alcista frenada por el inicio de la guerra en Irán y la decisión del Banco Central Europeo y la Reserva Federal de mantener invariables los tipos de interés. La situación genera inquietud sobre su impacto en la inflación, que podría verse impulsada por el aumento de los precios de la energía en la eurozona y otras regiones. A pesar de la caída del oro, el economista Gustavo Martínez sostiene que las expectativas a largo plazo del metal permanecen intactas, mientras los inversores, aprovechando la volatilidad y los retrocesos en los mercados, optan por cerrar posiciones aún beneficiarias.
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