Óscar Domínguez, nacido en La Laguna, Tenerife, en 1906, y fallecido en París en 1957, es un destacado representante del surrealismo que vivió una vida caracterizada por la pasión artística, la enfermedad y un sentido del humor inquebrantable. Tras trasladarse a París para gestionar los negocios de su padre, Domínguez se hiló rápidamente en la vibrante escena surrealista liderada por André Breton. Sin embargo, su genuino enfoque por el arte le llevó a distanciarse de la corriente principal del surrealismo, cultivando un estilo personal que él mismo llamó surrealismo híbrido. A pesar de su corta vida, marcada por la acromegalia, una rara enfermedad que deformaba su físico, y una personalidad inestable exacerbada por el alcoholismo, Domínguez dejó un legado artístico notable. En sus últimos días, y consciente de su trágico fin, creó «Le Clown», un autorretrato que capta su compleja mezcla de humor, melancolía y fragilidad, una obra que permaneció desaparecida hasta su reciente reaparición en una exposición en la Galería Guillermo de Osma en Madrid.
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