Pajareros en Acción: Observación de Aves en Febrero en el Puerto de Caleta de Vélez

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Garza en Caleta de Vélez 2

Los meses de invierno suelen ser desafiantes para el avistamiento de aves debido a las bajas temperaturas y las inclemencias climáticas. Sin embargo, en Málaga, contamos con una ventaja considerable: la Costa del Sol, famosa por ser la costa con más días de sol al año en España. Este paraíso soleado no solo es un refugio para los humanos, sino también para numerosas aves que escapan de los rigurosos inviernos del norte de Europa, encontrando en nuestra región el lugar ideal para alimentarse y descansar.

Febrero se presenta como un mes propicio para observar a estos visitantes invernales. En particular, queremos destacar un grupo de aves a menudo subestimadas y, en ocasiones, mal vistas: las gaviotas. La costa de Málaga, donde solo se reproduce la gaviota patiamarilla, se convierte en el hogar temporal de hasta cinco especies de gaviotas durante el invierno, junto con otras especies más raras que pueden hacer una aparición ocasional. Una de las mejores localizaciones para disfrutarlas es el puerto de la Caleta de Vélez.

Entre las especies que podremos observar, la gaviota sombría y la gaviota cabecinegra merecen un especial mención, ya que Málaga alberga uno de los principales bastiones de invernada de ambas en la península ibérica. Además, otras aves marinas y costeras como el charrán patinegro, el alcatraz atlántico, y la amenazada pardela balear suelen acompañar a las gaviotas durante esta ruta.

En el puerto de Caleta de Vélez podremos ver también diversas especies, como el cormorán grande, la garceta común, la garza real, la gaviota reidora, la gaviota de Audouin, el alca común, el correlimos tridáctilo, el vuelvepiedras común, el martín pescador común, el cernícalo vulgar, la cotorra argentina, la paloma bravía, la tórtola turca, el avión roquero, el gorrión común, y la lavandera blanca.

Para llegar a este maravilloso lugar, se sugiere introducir «Marisquería Mani» en el buscador de nuestro navegador favorito y aparcar en sus alrededores. La explanada junto a este establecimiento suele tener numerosos espacios de estacionamiento disponibles en esta época del año, lo que facilita nuestra visita.

Aunque cualquier momento es adecuado para explorar el puerto y descubrir sus ofertas, hay consideraciones sobre el comportamiento de las aves y la actividad humana que conviene tener en cuenta. El puerto de Caleta de Vélez es el más concurrido de la provincia, lo que atrae a las aves marinas, incluyendo las gaviotas. Las actividades pesqueras pueden influir en la presencia de aves, siendo la pesca de arrastre, que se realiza en días laborables, especialmente atractiva para ellas. Los barcos suelen salir muy temprano en la mañana y regresar entre las 4 y 6 de la tarde, momento en que, al limpiar el pescado, liberan descartes que atraen a estas aves. Por ello, las tardes entre semana son ideales para visitar el puerto.

Una vez aparcados, el recorrido puede comenzar en el pequeño espigón que separa la playa de Torre del Mar de la playa restringida a la entrada del puerto. Desde allí, se recomienda observar la bocana y estar atentos a la llegada de los barcos. La playa restringida es un refugio para muchas gaviotas que buscan un lugar tranquilo para descansar, y será fácil visualizar las gaviotas patiamarillas y sombrías, junto con otras como la gaviota de Audouin y la cabecinegra. Con la luz de la tarde a nuestras espaldas, las oportunidades para identificar distintas especies son amplias.

Al llegar al extremo del espigón, podemos elevar nuestra perspectiva sobre el mar y estar cerca del tráfico de barcos. Esta vista es propicia para detectar aves de mar abierto, como el pájaro pagalo grande y el alcatraz atlántico, o quizás algún zampullín cuellinegro o somormujo lavanco. El regreso de los arrastreros es un auténtico espectáculo; una multitud de gaviotas sigue a los barcos tratando de hacerse con algún bocado, mientras alcatraces y cormoranes se insertan entre artistas del aire.

Al regresar tierra adentro, será importante ser cautelosos cerca del bando de gaviotas, evitando movimientos bruscos y manteniendo bajo el volumen de nuestra voz. En este ambiente, podríamos detectar aves anilladas que permiten a los investigadores seguir sus trayectorias, revelando datos sorprendentes sobre la diversidad de orígenes de las gaviotas que hibernan aquí.

El recorrido continúa hacia el puerto, donde las gaviotas se posan en los tejados de los edificios portuarios y entre el arbolado, mientras los gorriones comunes y los estorninos negros añaden un toque de bullicio a la escena. Continuar observando las redes de limpieza del puerto pesquero puede ofrecer momentos de cercanía con estas aves marinas, y el puerto deportivo se convierte en un lugar ideal de reposo para cientos de gaviotas.

A medida que avanzamos hacia el este, hacia el aparcamiento de caravanas, es probable que veamos un festín de vida aviar. Es importante recordar que las gaviotas son muy móviles; los bandos cambian constantemente, por lo que explorar nuevamente cada rincón a medida que regresamos garantizara no perdernos ninguna especie interesante.

Así, una visita a la Caleta de Vélez no solo nos proporcionará la oportunidad de observar aves fascinantes, sino que también nos permitirá disfrutar de la belleza de la Costa del Sol en su esplendor invernal.

Fuente: Diputación de Málaga.

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