En Kabul se llevaron a cabo los funerales de algunas de las numerosas víctimas del ataque perpetrado contra un centro de desintoxicación de drogadictos, dejando a la comunidad sumida en el dolor y la indignación. El atentado, que cobró la vida de cientos de personas, ha generado conmoción y renovado el temor entre los residentes de la capital afgana, ya golpeada por años de conflicto y violencia. Las autoridades locales trabajan en la identificación de las víctimas mientras los familiares lloran la pérdida de sus seres queridos en medio de una creciente crisis humanitaria y de seguridad en la región.
Leer noticia completa en El Mundo.



