Pakistán ha intensificado su conflicto con los talibanes afganos al realizar ataques aéreos dirigidos a objetivos militares en Afganistán, rompiendo el frágil equilibrio previo. Las fuerzas paquistaníes han bombardeado objetivos en Kabul, Kandahar y Paktia, alegando que fue una respuesta a agresiones no provocadas. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró una «guerra abierta» contra el régimen talibán, mientras que el Gobierno de Kabul está dispuesto a dialogar. Las cifras de bajas en ambos lados no han sido verificadas de forma independiente. Islamabad acusa a los talibanes de albergar a la milicia TTP, una fuente de tensión persistente que envenena las relaciones entre ambos países. La escalada ha preocupado a potencias regionales como Rusia, China e Irán, que abogan por el diálogo y la mediación.
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