El conflicto entre Pakistán y Afganistán ha escalado significativamente tras el anuncio del Gobierno paquistaní de haber bombardeado Kabul, desencadenando lo que han denominado una «guerra abierta». Los ataques apuntaron a objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar, según Pakistán, resultando en 133 combatientes talibanes muertos y más de 200 heridos. Afganistán respondió con operaciones de represalia, causando la muerte de 55 soldados paquistaníes y capturando infraestructura a lo largo de la Línea Durand. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró que la paciencia de su país se ha agotado, acusando al Gobierno talibán de colaborar con India. Por su parte, los talibanes llamaron cobardes a las fuerzas paquistaníes y negaron la presencia de víctimas en su territorio. La tensión se incrementa mientras Pakistán enfrenta un aumento de la violencia interna, atribuido a grupos insurgentes que presuntamente encuentran refugio en Afganistán. Islamabad reclama que el régimen talibán ofrece asilo a terroristas, una acusación rechazada por Kabul en repetidas ocasiones.
Leer noticia completa en OK Diario.



