El Gobierno de Pakistán ha intensificado las tensiones con el régimen talibán al declarar «guerra abierta» e iniciar bombardeos en Kabul y ciudades estratégicas afganas como Kandahar y Paktia. Esta escalada, la más grave desde que los talibanes retomaron el poder en 2021, responde al presunto refugio ofrecido por los talibanes al grupo terrorista TTP, y a acusaciones de desestabilización vinculadas con la India. Islamabad reporta haber abatido a 133 talibanes, aunque Kabul reduce sus bajas a ocho. En respuesta, los talibanes califican al ejército paquistaní de «cobarde» y anuncian represalias. La frontera, marcada por la Línea Durand, es testigo de enfrentamientos intensos que amenazan la estabilidad regional, mientras la vida diaria en Kabul transcurre con una aparente normalidad tras los bombardeos.
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