La creciente carrera en el ámbito empresarial por implementar inteligencia artificial agéntica está desnudando una vulnerabilidad crítica: la seguridad. En este escenario, Palo Alto Networks y Google Cloud han decidido fortalecer su colaboración estratégica, apuntando a que las empresas puedan desarrollar e implementar soluciones de IA en la nube con sistemas de seguridad integrados de principio a fin, evitando que la seguridad se añada como un complemento posterior.
Este anuncio llega en un momento crítico. Según el “State of Cloud Security Report 2025” de Palo Alto Networks, un asombroso 99% de las organizaciones encuestadas ha enfrentado ataques a sus sistemas de IA en el último año. Si bien la adopción de estas tecnologías avanza a pasos agigantados, también lo hace la exposición a posibles ataques, generando una mayor frecuencia de incidentes.
La ampliación de esta alianza empresarial responde a un dilema creciente en los consejos de administración: cómo capturar eficientemente el valor de la IA sin que se vuelva un riesgo sistémico. BJ Jenkins de Palo Alto Networks subraya la fricción existente entre el desarrollo y la seguridad como un problema latente, defendiendo que la protección debe ser parte intrínseca del proceso de creación de aplicaciones. Matt Renner de Google Cloud complementa esta visión, asegurando que los esfuerzos conjuntos buscan proteger infraestructuras críticas y fomentar el desarrollo seguro de agentes de IA desde el inicio.
El informe de Palo Alto Networks también alerta sobre el auge del «vibe coding» o desarrollo asistido por IA, donde las vulnerabilidades a menudo superan la capacidad de los equipos de seguridad para revisarlas y corregirlas con la rapidez necesaria. Esto resulta en una exposición mayor ante la acelerada implementación de nuevo software.
El acuerdo se cimenta en la plataforma Prisma AIRS de Palo Alto Networks, que busca proteger las cargas de datos y sistemas en entornos de Google Cloud dedicados a la IA, como Vertex AI y Agent Engine. Esta plataforma ofrece cobertura integral identificada como «de código a nube», abarcando desde la gestión de posturas de seguridad hasta las pruebas proactivas para identificar debilidades.
En este contexto, los cortafuegos software y las plataformas SASE, reconfigurados para la seguridad en la nube, juegan un rol crucial al asegurar las nuevas arquitecturas empresariales. Las VM-Series de Palo Alto Networks y la infraestructura de seguridad Prisma SASE ofrecen monitorización continua y una política de seguridad consistente, alojada en la red de Google Cloud.
La oferta se destaca por su capacidad de ofrecer una experiencia de integración más unificada y simplificada, un reclamo cada vez más fuerte ante la proliferación de nuevas capas tecnológicas que multiplican los puntos ciegos y los retos de integración.
En términos comerciales, esta alianza no solo consolida la relación sino que inyecta una fuerte dosis de confianza mutua. Con más de 75 integraciones conjuntas y ventas por 2.000 millones de dólares a través de Google Cloud Marketplace, Palo Alto Networks también invertirá en ejecutar sus plataformas de seguridad sobre Google Cloud, apostando por una migración clave de sus cargas internas. Además, ya están utilizando tecnologías como Vertex AI y modelos Gemini para reforzar sus sistemas de IA.
Este movimiento se interpreta como un esfuerzo por establecer nuevas normas en un sector donde la seguridad debe formar parte intrínseca de la infraestructura desde el día uno. Cuando casi todas las organizaciones han sufrido ataques relacionados con la IA, el mercado exigirá, previsiblemente, garantías estructurales más sólidas: controles de seguridad nativos, una telemetría integrada y respuestas ágiles y eficientes en un entorno que opera a la velocidad vertiginosa de la máquina.








