En un clima de creciente ansiedad, los ciudadanos están manifestando un temor cada vez más palpable ante las tácticas intimidatorias empleadas por agentes de Inmigración, quienes se presentan camuflados en diversas áreas del país. Esta práctica ha generado un ambiente de desconfianza y temor, exacerbando las tensiones en comunidades ya vulnerables frente a políticas migratorias consideradas agresivas. Los residentes se sienten constantemente vigilados y encuentran cada vez más difícil distinguir entre la seguridad legítima y la coerción injustificada, lo que alimenta un estado de alerta constante entre la población.
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