Una pareja británica, Lindsay y Craig Foreman, ha sido condenada a diez años de prisión en Irán bajo cargos de espionaje, una decisión que ha provocado fuertes críticas de la ministra de Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, quien calificó la sentencia de «atroz e injustificable». Detenidos durante un viaje en motocicleta, los Foreman han rechazado las acusaciones en su contra, según declaraciones de su hijo Joe Bennett, quien destaca la falta de pruebas y transparencia en el juicio realizado en Teherán, donde no se les permitió presentar un abogado defensor. El caso ha reavivado las tensiones diplomáticas, especialmente dado que el juez encargado, Abolqasem Salavati, ha sido sancionado por Reino Unido, EE.UU. y la UE por presuntos abusos en juicios de derechos humanos. El gobierno británico, en alerta por el riesgo significativo de arresto en Irán, ha prometido seguir incansablemente el caso para lograr su liberación y reunificación familiar.
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