El accidente del tren Iryo en Adamuz revela una serie de confusiones y dramáticas comunicaciones tras el descarrilamiento. El centro de control de la estación Almudena Grandes intentó contactar sin éxito al maquinista del Alvia, quien ya había fallecido. Una interventora, también lesionada, intentó localizar al maquinista mientras comunicaba con el centro de mando. Simultáneamente, el maquinista del tren Iryo, ajeno inicialmente al accidente, pidió detener el tráfico en las vías tras percatarse de que los vagones habían invadido el sentido contrario. La grabación de los hechos, a la que EL PAÍS tuvo acceso, evidencia la confusión y urgencia prevalecientes en esos momentos críticos.
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