En medio de un ambiente de aparente seguridad y confianza, el presidente parece estar enfrentando tensiones internas que contradicen su imagen pública. Aunque se muestra a gusto entre sus partidarios, las medidas de seguridad extremas apuntan a un deterioro subyacente de tranquilidad que bordea la paranoia. Esta situación deja entrever un intento por mantener una apariencia de serenidad, mientras detrás de las escenas se gestiona una realidad más compleja y menos natural.
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