En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, evitó criticar a Marruecos por su papel en la crisis migratoria de Ceuta, refiriéndose únicamente a la situación como «difícil» y atribuida a «la desigualdad, la desesperación y la desinformación». A pesar de señalar la responsabilidad de Rabat en el fallo del control fronterizo durante una entrevista el día anterior, Sánchez optó por enfatizar que España no convertirá al migrante en enemigo ni vulnerará la legalidad. Además, abogó por que una mujer, preferiblemente latinoamericana, asuma la secretaria general de la ONU y lanzó críticas implícitas a líderes como Netanyahu y, sin mencionarlos directamente, a Trump y Milei.
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