Petróleos Mexicanos (Pemex) ha experimentado un ligero alivio en su situación financiera al reducir su deuda a 85.200 millones de dólares en 2025, un descenso del 12,7% respecto al año anterior. Esto se debe en parte al respaldo del Gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha implementado un plan de rescate que incluye un nuevo régimen fiscal y la creación de un fondo de inversión. Sin embargo, la petrolera sigue enfrentando retos significativos, como el declive de su producción y una deuda considerable con proveedores. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido sobre los riesgos de que el Gobierno continúe dando apoyo financiero sin una mejora en la estrategia comercial de Pemex. A pesar de firmar contratos con el sector privado, el desafío de alcanzar la independencia financiera para 2027 persiste. La petrolera también ha visto mejoras en su calificación crediticia y ha vuelto al mercado de valores, pero sus pérdidas netas aún alcanzan los 2.600 millones de dólares, reflejando la compleja tarea de estabilizar sus finanzas.
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