Desde marzo de 2023, el campo petrolero de Cantarell en la Sonda de Campeche, México, ha registrado al menos 14 vertidos significativos de petróleo, extendiendo las manchas de chapapote por más de 600 kilómetros del Golfo de México, afectando la fauna marina y las comunidades costeras. El origen de estos derrames, que se ha vinculado a plataformas y buques en la región, ha generado un debate sobre la responsabilidad y la necesidad de un mayor mantenimiento de la infraestructura petrolera. Autoridades y expertos discuten si estas emanaciones son naturales o resultado de fallas humanas, mientras se instan a adoptar sistemas de monitoreo más eficaces. La trayectoria de derrames históricos en el Golfo subraya los riesgos persistentes y la urgencia de mejoras en la gestión ambiental para mitigar futuros desastres.
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