El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha decidido mantener el aumento del 23,8% en el salario mínimo decretado el año pasado, tras una multitudinaria marcha en Bogotá. Miles de manifestantes se congregaron en la Plaza de Bolívar para apoyar la decisión y criticar al Consejo de Estado, que había suspendido la medida alegando falta de criterios técnicos. Aunque Petro insistió que no era una convocatoria política, la protesta se vio impregnada de propaganda electoral. La medida de Petro es vista por sus partidarios como un paso necesario frente a lo que consideran un «bloqueo institucional» contra las reformas del presidente. Organizaciones indígenas también respaldaron la manifestación, defendiendo no solo el aumento del salario, sino también otros derechos sociales.
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