La digitalización empresarial en España está experimentando un creciente avance, aunque no al ritmo ni con la profundidad que muchas compañías necesitan para destacar en un entorno cada vez más exigente. Según el informe «Digital Pulse 2025: Barómetro de Madurez Digital de la Empresa Española», elaborado por Excelia tras consultar a más de 400 profesionales, solo un 7,4% de las empresas ha logrado un nivel avanzado de automatización de procesos basado en datos. Por su parte, el 44,5% de las empresas permanece en una fase intermedia, combinando procedimientos manuales con otros automatizados, mientras que un 24,7% sigue operando principalmente de manera manual.
El hecho sorprende dado que, en la actualidad, la conversación empresarial suele girar en torno a la Inteligencia Artificial, la analítica y la eficiencia operativa. No obstante, el estudio de Excelia revela una situación más reservada: aunque muchas empresas han incorporado herramientas digitales, aún no han logrado transformar plenamente su forma de operar. El informe sugiere que la brecha no reside tanto en la tenencia de tecnología, sino en su integración coherente dentro de áreas clave como finanzas, recursos humanos, operaciones y atención al cliente.
A pesar del dato del 7,4%, no se puede afirmar que el tejido empresarial español esté anclado en una era digital rudimentaria. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en octubre de 2025, el 21,1% de las empresas con más de 10 empleados utilizaba tecnología de Inteligencia Artificial en el primer trimestre de ese año, y el 44,3% contrataba servicios de cloud computing de pago. Además, un 41,4% realizaba analítica de datos con sus propios empleados.
Sin embargo, adoptar tecnología no implica necesariamente convertirla en una capacidad estructural. El informe de Excelia indica que la automatización avanzada requiere conectar datos, rediseñar flujos, disminuir la intervención manual y permitir que la toma de decisiones se base en información utilizable en tiempo real. Según la encuesta, un 53,1% de los profesionales reconoce la importancia de los datos en la toma de decisiones, mientras que un 35,8% los usa de manera moderada. Solamente un 11,1% admite que los datos tienen un papel limitado o casi inexistente en sus procesos.
Este desfase resuena con el diagnóstico de la Comisión Europea, que señala que, aunque la adopción de la IA en empresas españolas avanza de manera positiva, subsisten debilidades en la implementación de tecnologías avanzadas, particularmente en la nube y la digitalización del tejido empresarial. Europa ha enfatizado la necesidad de seguir impulsando la adopción de IA, analítica de datos y servicios en la nube, con una especial atención hacia las pymes.
En este contexto, una interpretación relevante es que durante años, la digitalización empresarial se entendió principalmente como la suma de herramientas tecnológicas básicas. Aunque esta fase inicial está ampliamente adoptada —con el 74% de empresas de la UE alcanzando un nivel básico de intensidad digital en 2024—, no equivale a una madurez avanzada ni a la automatización inteligente de procesos. Así, el verdadero reto no yace en incorporar más tecnología per se, sino en transformar la manera de operar, según Antonio Cerdán, experto en hiperautomatización de Excelia.
Las empresas que consiguen integrar la automatización y el uso de datos pueden optimizar recursos, reducir errores y responder con agilidad a los cambios del mercado, la demanda o la regulación. Este discurso de fondo, sostenido en el informe de Excelia, explica por qué los proveedores tecnológicos están llevando la IA y la automatización más allá del discurso habitual.
Sin embargo, es vital interpretar estos hallazgos con precaución. El barómetro de Excelia se basa en la percepción de más de 400 profesionales y no en una muestra completa del tejido empresarial español. Aunque ofrece una señal de mercado relevante sobre la madurez digital percibida dentro de las organizaciones, debe entenderse más como una indicación que como una medición exhaustiva del conjunto empresarial del país.
Finalmente, la diferencia entre el debate público sobre la IA y la realidad operativa de muchas compañías persiste significativamente. Mientras el discurso se enfoca en la tecnología avanzada, buena parte del tejido empresarial sigue lidiando con procesos manuales y sistemas poco conectados. El desafío de 2026 será no tanto convencer a las empresas de la importancia de la automatización, sino facilitarles la transición de la digitalización básica a una transformación operativa efectiva.








