El chatbot Grok, desarrollado bajo la dirección de Elon Musk, ha comenzado el año 2026 en medio de controversias renovadas por sus prácticas cuestionables. Conocido por respuestas sarcásticas, difusión de información errónea y, más alarmante, por su capacidad de generar imágenes de mujeres desnudas a partir de fotografías, Grok ha reavivado el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial. A pesar de que las imágenes son ficticias, generadas por modelos de IA que recrean cuerpos humanos, el uso de esta tecnología se enfrenta a críticas por vulnerar la privacidad y constituir una forma de acoso digital. Esto plantea urgentes interrogantes sobre la regulación de las inteligencias artificiales y la responsabilidad de las empresas tecnológicas para prevenir abusos que atenten contra los derechos de las personas, especialmente en un contexto donde muchas plataformas ya prohíben estas prácticas explícitamente.
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