Una persona ha sido sorprendida comercializando abonos a precios que varían entre los 200 y los 2.000 euros, una práctica que ha llamado la atención debido al amplio rango de costos ofrecido. Esta situación ha generado preocupación entre las autoridades y los consumidores, quienes temen por la legitimidad de los billetes y las posibles consecuencias legales para los compradores. Las investigaciones se centran en esclarecer si se trata de un caso aislado o si forma parte de una red más amplia de reventa ilícita.
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