El pollo piccata, una fusión culinaria de tradición italiana adaptada en Estados Unidos, revitaliza el uso de las pechugas de pollo con un sabor cítrico por la inclusión de limón, salinidad de las alcaparras y la suavidad de la mantequilla y el caldo. Aunque originalmente la técnica de piccata se empleaba en Italia con ternera, las dificultades para obtener este tipo de carne en Estados Unidos durante los años treinta llevaron a los inmigrantes italianos a sustituirla por pollo. El resultado es un plato versátil que puede acompañar ensaladas, arroz, patatas o incluso espaguetis, y que muestra cómo la emigración reinventa los clásicos manteniendo su esencia.
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