En España, donde la tasa de paro ha superado la media europea desde la última crisis financiera, la posibilidad de un desempleo extremadamente bajo podría parecer beneficioso, pero conlleva riesgos económicos. Un nivel de desempleo muy reducido podría dificultar la contratación para las empresas, obligándolas a ofrecer salarios más altos. Aunque esto es positivo para los trabajadores, podría traducirse en un aumento de costos para las empresas, lo que llevaría a un incremento de precios y potencial inflación. Esta situación forzaría a los bancos centrales a subir los tipos de interés, encareciendo préstamos e hipotecas y enfriando la economía. No obstante, este escenario no es una preocupación inmediata para España, donde el desempleo se sitúa en el 9,9%, aún lejos de los mínimos europeos. Concurrentemente, se lanza ‘Economía Indiscreta’, una serie de contenidos para fomentar el debate público económico en el país.
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