El autosabotaje, un fenómeno comúnmente experimentado por aquellos que posponen planes importantes, puede estar profundamente arraigado en el cerebro como mecanismo de defensa ante amenazas percibidas, según el psicólogo Chris Armitage de la Universidad de Manchester. Este comportamiento, a menudo confundido con pereza, se manifiesta en patrones que interfieren con la consecución de objetivos personales, y podría estar relacionado con problemas como ansiedad, depresión o TDAH. La brecha entre intención y acción se ensancha cuando enfrentamos demandas competitivas, fatiga o malestar emocional, llevando a las personas a optar por opciones que ofrezcan recompensas inmediatas y poco esfuerzo cognitivo. Para combatir estos patrones, Armitage aconseja identificar el propósito personal detrás de los objetivos y dividirlos en microobjetivos más manejables, fomentando así el autocontrol consciente y la formación de hábitos que superen el autosabotaje.
Leer noticia completa en 20minutos.




