El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido Ali Jameneí, ha evitado las apariciones públicas desde su nombramiento, lo que ha generado especulaciones sobre su estado de salud. Informes israelíes sugieren que Jameneí pudo haber resultado levemente herido en el ataque que mató a varios de sus familiares, incluido su padre. Aunque Irán ha confirmado que Mojtaba está vivo, su silenciosa presencia y la falta de mensajes han alimentado dudas sobre su capacidad para liderar. La elección de este sucesor dinástico ha sido objeto de críticas dentro y fuera del país, destacando el reto que representa para la legitimidad de un régimen que se fundó tras el derrocamiento de una monarquía y cuyo nuevo líder permanece en la mira de enemigos internacionales.
Leer noticia completa en El Pais.




