Pablo Ibar, condenado por un triple asesinato en 1994 en Miramar, Florida, sigue luchando por demostrar su inocencia tras haber pasado 31 años en prisión, de los cuales 16 los pasó en el corredor de la muerte antes de que su sentencia fuera conmutada a cadena perpetua. El caso podría reabrirse gracias a un nuevo testimonio que señala a otro hombre como el verdadero culpable, lo que ha reavivado la esperanza de Ibar y su defensa. El testigo, quien asegura haber conocido a los individuos involucrados en el crimen, ha optado por colaborar con la justicia tras su rehabilitación. La defensa de Ibar busca replicar el proceso legal, lo que implica un alto costo financiero, estimado previamente en un millón de dólares, que la asociación que lo respalda intenta recaudar nuevamente. La decisión sobre la reapertura del juicio podría conocerse pronto, y la defensa promete explorar todos los recursos legales disponibles.
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