En la Isla Catalina, frente a las costas de Los Ángeles, se ha lanzado un plan de restauración que contempla el sacrificio de aproximadamente 2.000 ciervos no autóctonos para recuperar los hábitats nativos. El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California aprobó esta medida impulsada por Catalina Island Conservancy, que busca también proteger a los cóndores californianos en peligro de extinción al usar la carne de los ciervos como alimento. Desde principios del siglo XX, los ciervos fueron introducidos para la caza, pero su población ha crecido descontroladamente. Aunque el sacrificio de estos animales es parte esencial de la estrategia, que incluye la gestión de especies invasoras y la prevención de incendios, enfrenta oposición de líderes locales y habitantes que defienden una gestión humanitaria y plantean alternativas como la reubicación. A pesar del desafío, el plan avanza con campañas controladas de caza en tierra, proyectando concluir la última caza recreativa en 2026.
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