El presidente del Mallorca, Alfonso Díaz, continúa destacándose no tanto por el fútbol, sino por iniciativas empresariales que parecen alejar al club de su verdadero enfoque. Acompañado por su socio, el presidente en funciones sigue acaparando atención en Son Moix, donde las discusiones giran en torno a las propuestas del CEO, dejando de lado el objetivo esencial de formar un equipo competitivo. Mientras tanto, Andy Kohlberg, figura clave del club, parece más interesado en actividades comerciales secundarias que en los resultados deportivos. La situación recuerda a una anécdota con Samuel Etoo, a quien Luis Aragonés aconsejó invertir en bienes más sustanciales que un automóvil, enfatizando la importancia de centrarse en lo verdaderamente relevante: el fútbol.
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