El accidente ferroviario en Córdoba, que se cree fue causado por un fallo en la vía, revela un preocupante desajuste en la comunicación y respuesta de emergencia. ADIF fue notificada del descarrilamiento del tren Alvia a las 19:49 horas, pero la Guardia Civil no fue informada hasta casi 26 minutos después, cuando un pasajero les notificó por casualidad. Esta brecha temporal plantea serias dudas sobre la comunicación entre los responsables, ya que este retraso pudo haber costado vidas, dado que las operaciones de rescate no comenzaron hasta después de las 21 horas. La descoordinación en los minutos críticos tras el accidente requiere una investigación exhaustiva para determinar si una actuación más rápida podría haber mitigado el impacto humano de esta tragedia.
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