El gobierno municipal de Marratxí, liderado por PP y Vox, ha mantenido el requisito del conocimiento del catalán para ciertos empleos municipales, a pesar de haber prometido retirarlo en junio. Esta promesa formaba parte de unos presupuestos que incluían eliminar la obligatoriedad del catalán para puestos como peones de limpieza y personal de cementerio, y convertirlo en un mérito. Sin embargo, en el reciente proceso de selección para una bolsa de trabajadores como peones de brigada, el catalán sigue siendo requisito, otorgando puntos adicionales a quienes posean un nivel B1. Esta medida contrasta con las acciones del Ayuntamiento de Palma, donde gobernar en minoría con PP y el acuerdo de Vox ha llevado a erradicar estos requisitos, transformando el catalán en un mérito considerado. El incumplimiento en Marratxí genera críticas, especialmente al considerar que se sigue aplicando una política que muchos ven como una «dictadura lingüística».
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