La familia real noruega enfrenta una tormenta mediática con la salud de la princesa Mette-Marit como protagonista. Diagnosticada con fibrosis pulmonar crónica en 2018, su condición ha empeorado, obligándola a usar oxígeno asistido, lo cual fue captado en imágenes publicadas recientemente. Esta situación se suma a las controversias de la familia, incluyendo el juicio de su hijo Marius Borg Høiby, acusado de violación, y su relación con Jeffrey Epstein, sobre la cual la princesa ha declarado sentirse manipulada. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, ha expresado su apoyo a la princesa, enfatizando la seriedad de su enfermedad. Debido a su salud, Mette-Marit no participará en la próxima visita de los reyes de Bélgica a Noruega. Además, la princesa ha reconocido que su enfermedad impacta su capacidad para cumplir con sus deberes reales, lo que ha alimentado especulaciones y afectado su agenda oficial.
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