El clip finaliza con una intensa confrontación entre pistoleros en un reducido espacio, evocando de manera inquietante la secuencia que Alec Baldwin ensayaba cuando la directora de fotografía Halyna Hutchins perdió la vida. Este paralelismo añade una capa de dramatismo a la escena, reviviendo un trágico incidente que conmocionó a la industria cinematográfica y generó un debate en torno a la seguridad en los sets de filmación. La referencia a este suceso en el reciente rodaje resalta la omnipresente tensión que acompaña a estas producciones, subrayando la necesidad de reforzar los protocolos preventivos para evitar tragedias similares en el futuro.
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