Los daños por agua son la principal causa de siniestros en los hogares españoles, y muchos de ellos se deben al desgaste silencioso de elementos como la manguera de la lavadora. Este componente, generalmente ignorado hasta que ocurre una fuga, puede causar daños significativos si no se revisa a tiempo, afectando suelos y techos de vecinos. Por ello, los expertos en fontanería recomiendan cambiar estas mangueras cada cinco años o antes si presentan grietas. Esta tarea de mantenimiento, sencilla y económica, puede prevenir costosos daños. En 2024, se registraron 3,4 millones de siniestros de este tipo, con un coste de 1.497 millones de euros, destacando la importancia de esta práctica. Además, se sugieren otras medidas preventivas, como cerrar el grifo de la lavadora durante ausencias prolongadas, para evitar fugas en viviendas desocupadas.
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