Los principales países de la Unión Europea, liderados por España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia, están impulsando una rápida integración de los mercados de capitales de la UE, instando a una mayor armonización de las leyes y una supervisión centralizada más fuerte. En una carta dirigida a la Comisión Europea y al Consejo de la UE, los ministros de Economía solicitan ampliar los poderes del supervisor bursátil europeo, la ESMA, para vigilar entidades clave y uniformizar normas financieras. A pesar de contar con propuestas legislativas en proceso, el plan enfrenta resistencia de países como Luxemburgo, que temen perder protagonismo. El impulso hacia una integración financiera busca mejorar la inversión privada y la competitividad empresarial, evitando que el ahorro europeo busque mayores retornos fuera del continente. La Comisión Europea y varios Estados consideran esta unión de mercados y capitales crucial para el crecimiento económico.
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