Irán se encuentra al borde de un cambio trascendental con la inminente designación de un nuevo líder supremo, mientras la Asamblea de Expertos del país se encuentra en sesión extraordinaria para elegir al sucesor del ayatolá Ali Jamenei. En medio de estrictas medidas de seguridad y un clima de secreto, los 88 clérigos que conforman el órgano deliberan sobre el candidato que asumirá el control de las fuerzas armadas y la política exterior en un contexto de tensiones con Estados Unidos e Israel, además de desafíos internos significativos. La elección, que podría conocerse en las próximas horas, es crítica, dada la histórica influencia del líder supremo en la estructura teocrática iraní, un puesto ocupado en el pasado solo por dos figuras desde la revolución de 1979.
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