La práctica de cubrir ventanas con papel de aluminio durante olas de calor se ha popularizado en muchas ciudades europeas sin aire acondicionado, siendo vista como una solución económica y temporal para reducir la temperatura en interiores. Sin embargo, expertos en arquitectura advierten que su efectividad es limitada y depende crucialmente de su colocación: cuando el papel se coloca en el exterior, refleja eficazmente la radiación solar, similar a persianas o toldos. Por el contrario, colocarlo en el interior puede incrementar el calor al atraparlo entre el vidrio y el aluminio, incluso provocando daños en ventanas de doble acristalamiento. Especialistas sugieren alternativas más eficaces y permanentes, como toldos, persianas exteriores y el uso de ventanas con doble acristalamiento, además de mejorar el aislamiento y promover la ventilación cruzada. En resumen, aunque útil para paliar temporalmente el calor, el papel de aluminio no sustituye a soluciones más robustas y sostenibles.
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