La Ciudad de México vivió una jornada caótica en el emblemático Paseo de la Reforma, donde las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) paralizaron el tráfico, afectando a comerciantes, trabajadores y turistas. La protesta, en su segundo día de un paro de 72 horas, exige la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la reforma educativa, generando frustración entre los automovilistas atrapados en interminables filas y obligando a muchos a buscar alternativas de transporte como los ciclotaxis. Mientras los manifestantes se asientan con calma en las avenidas bloqueadas, el impacto económico es evidente en los comercios vacíos, y las emociones se caldean entre los conductores y transeúntes, atrapados en un laberinto urbano que intensifica las tensiones en la capital.
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