La presidenta de México ha declarado que las recientes protestas juveniles en el país son parte de una «estrategia digital pagada desde el extranjero» y que están vinculadas a grupos de derecha, aunque no ha presentado pruebas específicas que respalden esta acusación. Según la mandataria, esta intervención externa busca desestabilizar al gobierno mediante la manipulación de las redes sociales y la movilización de jóvenes descontentos. Las declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones políticas y sociales en el país, donde las manifestaciones continúan en varias ciudades, exigiendo mejoras en diversas áreas como la educación y la seguridad.
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