La reciente celebración de Nochevieja en Berlín estuvo marcada por la violencia y los disturbios, resultando en 420 detenidos y 30 policías heridos. Los altercados, caracterizados por el uso de fuegos artificiales como armas improvisadas, causaron lesiones graves, especialmente en niños, algunos con mutilaciones. Las fuerzas de seguridad fueron atacadas con material pirotécnico, enfrentándose a incendios y vandalismo en varios puntos de la ciudad. A pesar de un importante despliegue de 4.100 policías y 1.600 sanitarios y bomberos, las tensiones persistieron, saturando hospitales. Las autoridades, aunque lamentaron los incidentes, destacaron que la mayoría de la población disfrutó de una celebración pacífica y prometieron revisar las medidas de seguridad para futuras festividades.
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