El partido de Euroliga entre el Real Madrid y el Maccabi se jugó a puerta cerrada, con las gradas vacías mientras en el exterior del recinto, en la Plaza Felipe II, se congregaban alrededor de 800 manifestantes que protestaban contra el genocidio en Gaza. El encuentro se dio en medio de un impresionante despliegue policial, que garantizaba la seguridad tanto de los asistentes al evento deportivo como de los participantes en la manifestación, reflejando la tensa atmósfera política y social que gira en torno al conflicto en Oriente Medio.
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