En Bolivia, continúa la tensión social debido al controvertido decreto 5503, que elimina el subsidio a los hidrocarburos y se enfrenta a una creciente resistencia durante las festividades de fin de año. Tras ocho días de protestas contra la normativa, promulgada el 17 de diciembre, la Central Obrera Boliviana (COB) lideró una marcha que fue dispersada con gases lacrimógenos por la policía en La Paz. Los manifestantes han expresado su descontento con el alza en los precios de la gasolina y el diésel, y lo que consideran una pérdida de soberanía nacional, en un contexto de inflación interanual superior al 20% y una economía presionada por la disminución de exportaciones de gas. A pesar de los esfuerzos del presidente Rodrigo Paz por abrir el diálogo, incluyendo la creación de mesas técnicas, los sindicatos exigen la abrogación completa del decreto, mientras otros sectores planean unirse a las manifestaciones.
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