El escenario económico de la Unión Europea en 2024 refleja una notable transformación, con 169 regiones experimentando un aumento en el producto interno bruto (PIB) real, aunque 64 aún enfrentan declives. Este panorama pone de manifiesto tanto el dinamismo en ciertos mercados como los desafíos persistentes en otros.
Liderando el crecimiento se encuentra Yuzhen Tsentralen en Bulgaria, que ha registrado un impresionante incremento del 11,6%. Le siguen de cerca las regiones Eastern y Midland en Irlanda, con un crecimiento del 8,5%, y Severen Tsentralen, también en Bulgaria, con un 8,4%. Malta y Mayotte, un territorio de ultramar francés, se posicionan asimismo entre las principales regiones en expansión, con un 7,0% y 6,2% respectivamente.
Contrariamente, Yugoiztochen, otra región búlgara, ha experimentado el descenso más significativo con una caída del 12,7%. También enfrentan decrementos la región Southern en Irlanda con un 5,5% y La Réunion, otro territorio ultramarino francés, con un 3,7%. Las regiones de Northern y Western en Irlanda, junto con Kärnten en Austria, han reportado disminuciones del 3,6%.
De acuerdo con las más recientes estadísticas de Eurostat, el PIB per cápita en 2024 revela disparidades notables en términos de estándares de poder adquisitivo (PPS) entre las regiones de la UE. Mayotte se sitúa en el extremo inferior con apenas el 30,1% del promedio de la UE, mientras que Eastern y Midland en Irlanda destacan con un sorprendente 268,3%, seguidas de cerca por Luxemburgo con un 244,6%. Regiones como Southern en Irlanda, Hamburg en Alemania y Praha en Chequia también muestran cifras destacadas, con porcentajes que varían entre el 196,1% y el 191,8%.
Estas diferencias en el PIB per cápita pueden atribuirse a la afluencia considerable de trabajadores hacia estas áreas y la presencia de grandes empresas multinacionales que generan un elevado valor económico.
A medida que algunas regiones celebran su creciente prosperidad, otras aún enfrentan obstáculos que enfatizan la disparidad económica presente en el conjunto europeo. Se espera que estas tendencias continúen trazando el rumbo del futuro económico de la Unión, donde será crucial prestar atención a las áreas más vulnerables para promover un desarrollo equitativo y sostenible.








