El mundo de los smartphones ha vivido en los últimos años un constante baile de componentes y precios, pero en 2026 enfrentamos un reto particular que podría reconfigurar la industria: la memoria. La esencia invisible de DRAM y NAND Flash se ha convertido en un factor crítico al que los fabricantes deben prestar atención. La escasez y el aumento en los precios de estos componentes han puesto a las empresas entre la espada y la pared, obligándolas a considerar aumentos de precios, recortes en las prestaciones o una reducción en la diversidad de su catálogo.
Los informes más recientes señalan una ligera contracción del mercado global de smartphones para este año, proyectando una caída del 6,1% en los envíos. A su vez, los envíos de SoC, los chips esenciales para la funcionalidad del móvil, disminuirían un 7% en comparación con 2025. Este fenómeno no solo reduce el volumen de ventas, sino que también incrementa el costo por unidad, redibujando el equilibrio del mercado.
La raíz del problema se encuentra en la creciente demanda de memoria para aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA), especialmente en centros de datos. Los fabricantes de memoria están priorizando el desarrollo y producción de memorias de mayor margen, como la HBM, utilizadas en aceleradores de IA, reduciendo así la disponibilidad para el mercado de consumo, incluyendo los smartphones. Este ajuste ha provocado subidas de precios de entre el 40% y 50% durante el primer trimestre de este año, y las previsiones no son optimistas: algunos líderes del sector advierten que la escasez podría prolongarse hasta 2027.
Los efectos de este fenómeno se observan claramente en el mercado de smartphones. La memoria y el almacenamiento ocupan un peso significativo del costo total de materiales, especialmente en los dispositivos de gama alta. Sin embargo, en la gama baja la situación es aún más crítica. Aquí las empresas tienen menos margen para absorber el aumento de costos, por lo que enfrentan decisiones complicadas: aumentar precios, reducir características de memoria o limitar el catálogo de productos.
La crisis también está transformando el panorama competitivo de la industria de chips móviles. Los proveedores centrados en el mercado de smartphones 4G y la gama de entrada, como UNISOC, MediaTek y Qualcomm, sufrirán las mayores pérdidas. Por otro lado, compañías como Google, que apuestan por la diferenciación tecnológica y la IA, se presentan como vencedoras, registrando un crecimiento significativo en sus envíos de SoC gracias a una estrategia más controlada de su cadena de suministro y un enfoque hacia la gama alta.
A pesar del descenso en los envíos de unidades, el sector de SoC no se desploma financieramente. La tendencia hacia la premiumización y la demanda de dispositivos con más funciones sigue intacta. Se espera que un tercio de los smartphones superen los 500 dólares este año, impulsados por la incorporación de funciones de IA avanzadas. Sin embargo, esto implica un coste: las gamas medias y bajas podrían volverse dependientes de soluciones en la nube para compensar la insuficiencia de computación local.
En resumen, 2026 podría pasar a la historia como el año donde la cadena de suministro desempeñó un papel determinante en la industria de los smartphones, superando incluso la relevancia de las cámaras o las pantallas. Las decisiones tomadas en torno a la memoria probablemente redibujarán el futuro de estas tecnologías, afectando tanto el diseño como la estrategia comercial de los fabricantes.








