El proyecto del túnel submarino que unirá España y Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar regresa al centro de la atención tras décadas de planificación y obstáculos técnicos. La iniciativa, que remonta sus orígenes al siglo XIX, busca fortalecer la conexión entre Europa y África mediante un túnel de entre 40 y 42 kilómetros, que permitirá el transporte rápido de pasajeros y mercancías, potenciando el turismo, la movilidad y el comercio. El gobierno español ha destinado 1,73 millones de euros para investigar la viabilidad geotécnica del túnel, supervisado por la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (Secegsa) en colaboración con Marruecos. Sin embargo, el proyecto enfrenta retos significativos, incluidos terrenos inestables y fallas geológicas, lo cual podría retrasar su finalización hasta entre 2035 y 2040, desechando la posibilidad de apertura para el Mundial de 2030.
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